Ahorradores afectados por las malas prácticas bancarias

Engañados por Banif, Santander,Citibank, Bankinter, Barclays, Deutsche Bank...

El origen de la toxicidad y de la contaminación del sector financiero: la solución está a nuestro alcance


Charles Darwin se embarcó como naturalista sin retribución en el HMS Beagle durante casi cinco años, para desarrollar su ‘Teoría del origen de las especies’. Como mito de aquel viaje han quedado las tortugas de las Islas Galápagos o Archipiélago de Colón, en el Pacífico. En realidad, más decisivos que los caparazones de las tortugas fueron una especie de pinzones. Pero lo cierto es que el Beagle sólo estuvo investigando en aquellas islas algo más de un mes. En todo caso la memoria histórica de aquel largo viaje señala a las Galápagos como síntesis mítica de la ‘Teoría de la evolución’.

Las Galápagos fueron descubiertas y bautizadas por el soriano Fray Tomás de Berlanga, en 1535. En 1684, el pirata y distinguido historiador inglés Ambrose Cowley rebautizó sus principales islas con nombres ligados a la bucanería inglesa. El hecho de que aquellas islas fueran durante los siglos XVI y XVII una ‘tierra de nadie’, favoreció su consolidación como centro de piratería. Cuando la actividad bucanera inglesa decayó como consecuencia del declive del tráfico de galeones españoles, las Galápagos recibieron la visita de los balleneros británicos y norteamericanos, que explotaron de forma masiva la fauna marina del archipiélago. El 12 de febrero de 1832, muy poco después de la visita de Darwin, el Gobierno del Ecuador, en proceso de independencia de la Gran Colombia con financiación británica, tomó posesión de las islas. Para el pago de la deuda contraída con los prestamistas británicos, distintos gobiernos ecuatorianos tuvieron planes para enajenar, arrendar o hipotecar por tres millones de dólares las Galápagos, propósitos que no se llevaron a término.



Qué duda cabe que los complejos procesos de mitificación han de tener profundas conexiones con la realidad histórica para que puedan destilarse a lo largo de los años. El hecho de que las Galápagos hayan quedado como el icono de la ‘Teoría de la evolución’ es una prueba. Darwin trabajó sobre el terreno del Archipiélago menos de 40 días. Los piratas ingleses estuvieron visitándolo siglos enteros. También los balleneros y los cazadores de focas y tortugas. En cualquier caso, el pensamiento que se ha convertido en mito es el de Darwin.

Las islas Galápagos fueron uno de los centros destacados de la actividad pirata en los siglos XVI, XVII y XVIII: en la actualidad esas actividades corresponderían con las de los ‘paraísos fiscales’, centros administrativos con fronteras reconocidas en los que se garantiza la impunidad y la reserva a determinado tráfico y depósito financiero. Con relación a la actual situación que vive el sistema financiero mundial, hay quien apunta a los paraísos fiscales como causa mitológica de la crisis. Sin embargo, del mismo modo que las Galápagos de Darwin ‘esconden’ a la piratería en el interior de su historia, la actual crisis financiera esconde mucho más que los paraísos fiscales. En primer lugar, como hizo Darwin, hay que recurrir a las autoridades en la materia. En este caso, al Banco de España, una de las más reconocidas internacionalmente en materia de conocimiento sobre la actividad financiera. Su gobernador ha señalado que una causa principal es “la excesiva transferencia de riesgos a la clientela”. Al igual que en el caso de los ‘pinzones de Darwin’, este hallazgo del Banco de España puede ser decisivo. En los años 90, la crisis provocada por el cierre en cadena de centros de idiomas, que dejaron a miles de alumnos sin los cursos contratados y con aparentes deudas bancarias por pago anticipado de las matrículas, ¿acaso no fue debida a una transferencia excesiva de riesgos a la clientela? Impelidas por un peligroso afán de crecimiento a cualquier precio, entidades financieras serias y responsables se lanzaron a transferir el riesgo –que debían asumir con empresas de dudosa solvencia a las que concedían financiación– a miles de alumnos. El resultado en aquella ocasión fue, gracias a la decidida acción de Ausbanc, una cascada de pleitos que liberó a los alumnos de esos riesgos indebidamente transferidos por la banca, aunque en aquellas fechas a la responsable de Consumo del actual partido en el Gobierno, le parecía que la banca tenía razón. Apoyos institucionales irresponsables como aquél, aunque no condicionaron las decisiones judiciales, no han resultado inocuos y con el paso del tiempo se ha visto que la herida provocada por esa mala práctica no sólo no se cauterizó, sino que ha degenerado en una gangrena para el sistema financiero: “la transferencia excesiva de riesgos a la clientela” que ha señalado el Banco de España. Otro caso: la comercialización de los ‘Contratos Financieros Atípicos’. Los llamados CFA fueron una transferencia excesiva de riesgos a la clientela en forma de acciones sobrevaloradas: las entidades financieras quisieron protegerse del riesgo de una corrección bursátil en sus carteras trasladando el riesgo a su clientela y diseñaron un contrato de ingeniería financiera. Lo vendían como si fuera una inversión y, en realidad, el cliente estaba firmando un aseguramiento de valores a favor del banco, cobrando una prima ridícula y desproporcionada al riesgo asumido.

Más adelante tenemos otro hecho que forma parte, desde este nuevo punto de vista, del universo provocado por esa mala práctica esencial: la comercialización de los llamados ‘clips hipotecarios’. Cuando los tipos de interés alcanzaron niveles muy elevados a mediados de 2007, incompatibles con la crisis que empezaba a publicarse, algunas entidades financieras quisieron protegerse de una eventual bajada de tipos en sus hipotecas a tipos variables creando un producto para trasladar ese riesgo a la clientela. Lo vendieron como un seguro a favor del cliente, cuando en realidad, el asegurado era el banco. El cliente era el asegurador y, encima, dando una vuelta de tuerca a los CFA, era quien pagaba la prima. Con el ‘clip hipotecario’ la transferencia excesiva de riesgos a la clientela ha alcanzado el puro delirio: el cliente asegura al banco y encima paga el precio de la prima. El mundo al revés. El banco es el asegurado y el beneficiario, sin desembolsar prima alguna.

A partir de septiembre de 2008 se produce la auténtica explosión nuclear tóxica de riesgos desde el sistema financiero a la clientela, fruto de la bancarrota de Lehman Brothers y el fraude de Madoff. Es entonces cuando algunas entidades descubren que la transferencia de riesgos a la clientela no puede continuar porque supone la ruptura total de la confianza. En este contexto aparece Banco Santander y anuncia que suspende la transferencia de riesgos a sus clientes particulares: ofrece canjes de productos ligados a Lehman y también canje de productos tóxicos ligados a Madoff. Con esta decisión, Banco Santander ofrece al panorama financiero internacional un nuevo paradigma: el Banco de España ya lo había señalado, la transferencia de riesgos era excesiva. Había que poner en marcha una nueva respuesta evolutiva. Esta situación ya fue prevista por Ausbanc Internacional, que en 2005 lanzó la Declaración Universal de Derechos de los Usuarios de Servicios Financieros, un visionario proyecto de reconducir lo que por su experiencia en el campo de la defensa del consumidor, se intuía como un severo problema de sostenibilidad. Banco Santander fue una de las primeras entidades en involucrarse en la defensa de esa declaración internacional de principios. La transferencia excesiva de riesgos a la clientela no es perniciosa sólo porque perjudica la confianza del público. Hay una causa interna que hace de ella una bomba de relojería en el sector financiero, sobre todo cuando se combina con métodos de gestión basados en la agresividad comercial. Esa transferencia excesiva e irresponsable de riesgos provoca un debilitamiento del organismo bancario, puesto que al ofrecer la falsa posibilidad de transferir al cliente riesgos cuya gestión le es propia a la entidad financiera, provoca la pérdida de capacidad de gestión y de evaluación de riesgos, básica y esencial en el desenvolvimiento del organismo bancario.

Adivina quien lo escribe
Sí, el mismo.

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Respuestas a esta discusión

Todos a la manifestación del 25 de julio frente al BANCO DE ESPANA

UNIDOS LUCHAREMOS Y JUNTOS VENCEREMOS

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AL HIJO DE PAPÁ LE PROMOCIONAN POR SU BUENA GESTIÓN....... ¡ MANDA HUEVOS! OTRA RATA QUE SE LARGA


Un saludo Callaghan

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¡¡¡PERO QUE CARA TIENEN ESTOS TI@S!!!

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